Se muelen muy finamente los 300 gramos de café y se colocan en un recipiente al que se
le añadirán la vainilla y el aguardiente, dejándolo macerar durante dos semanas. Conviene
agitarlo unos minutos cada día. Cuando han pasado esas dos semanas, se prepara un jarabe con el azúcar y el agua (en frío), se añade a la mezcla y se deja reposar otra semana más.
Pasado este tiempo se filtra y se embotella.Se recomienda dejarlo reposar en la botella
durante un mes y si se quiere consumir.